lunes 25 de mayo de 2009

Réquiem a un maestro

Amigos:
Dedico este soneto a la memoria Osvaldo Raúl Beltrán, maestro y amigo, que días atrás nos dejó definitivamente. Este hombre maravilloso no solamente fue quien me inició en la guitarra clásica, sino también quien me abrió las puertas del Arte en general. No describiré el dolor infinito que siento, sería imposible. Tengo el alma lastimada, sangrante, como si una garra maldita la hubiera rasguñado. Con él se ha muerto mi adolescencia. El Marcelo Galliano que ustedes conocen ya no es tal: una parte de mí se ha ido irremediablemente.




En memoria de Osvaldo Raúl Beltrán

Réquiem a un maestro (Soneto)
de Marcelo Galliano


¿Adónde vas Raúl sin despedirte,
a un lejano lugar del universo
donde ya no podré mostrarte un verso
ni un vocablo o consejo requerirte?

¿A qué sitio viajás, para qué irte,
si tantas cosas guardo en el reverso
de mi guitarra, para qué el perverso
plan de partir? Tanto por decirte…

¿Hay un cielo esperando a los artistas
donde flautas y liras estén listas
para sonar y aquí no lo sabemos?

De ser así te pido la paciencia
que al enseñar tuviste como ciencia,
seguramente allí ya nos veremos.


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viernes 22 de mayo de 2009

El dificil arte de juzgar a los contemporáneos

Por Marcelo Galliano

El juicio de un hecho o un personaje público conlleva una peligrosidad mayor que una opinión personal, que una mera opción de gusto. Criticar o elogiar a algo o a alguien de cierta notoriedad, es también adherir o rechazar a la idea que el inconciente colectivo sostiene sobre tal circunstancia o persona. Reconocer, por ejemplo, que se disfruta una obra de Stravinsky, ha sido, durante años, una tácita toma de distancia al dodecafonismo de Schömberg.Juzgar lo inamovible, lo pasado, tiene la comodidad de una enésima relectura. Se puede ser beethoveniano, o borgeano; en ambos casos será cómodo serlo: Beethoven no comenzará mañana la escritura de su sexto concierto para piano y orquesta, Borges no volverá a corregir El Aleph (y uno no deberá dudar ante el riesgo de comerse las opiniones anteriores).Los muertos ya no pueden decepcionarnos, es más: ya no deben decepcionarlos. Por eso nos inquieta tanto la revelación de un dato biográfico que algún revisionista desempolva haciendo temblar a ese arquetipo al que nos hemos querido asemejar, o distanciar. Por eso nos altera la aparición de inéditos, de viudas, de hijos no reconocidos, de alumnos disidentes.Juzgar lo contemporáneo es enfrentar el riesgo de situar lo movible, lo bueno que puede convertirse en malo, lo original en predecible, lo genial factible de transformarse en mediocre con un nuevo libro, sinfonía o discurso.Por eso nos envalentona homenajear o execrar al ídolo enterrado, bien enterrado; no vaya a ser que se levante al tercer día a desdecir la opinión que tanto nos costó enhebrar.
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martes 12 de mayo de 2009

Marcelo Galliano, premiado por Argentores y Metrovías

El escritor argentino Marcelo Galliano acaba de obtener la Mención del Concurso de Monólogos Teatrales, organizado por Argentores y Metrovías, por su obra “Venganza eterna”. El certamen contó con la participación de 730 escritores, y repartió 9000 pesos en premios.

“Venganza eterna” es la primera obra que Galliano adapta para la escena. Nacida originalmente como un cuento, trata de una mujer mentalmente alterada que, en primera persona, relata el ajuste de cuentas que ha concretado asesinando, en diferentes ocasiones, a su ex amante; sin notar, obviamente, que en sus sucesivas venganzas ha convertido en víctimas a hombres inocentes.

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martes 5 de mayo de 2009

Ahora que tengo treinta y ocho años (soneto)

Por Marcelo Galliano


Ahora que ya no tengo tanto apuro
para aclarar lo que debí decir,
ahora que ya no tengo que partir
camino a la quimera del futuro.

Ahora que no derribo cada muro
de algún lugar que no han querido abrir,
que no siento vergüenza por sentir,
ni por mi verso más terrible y duro.

Ahora que la baraja ya marcada
me impide saborear la bocanada
de un bofetón probable de la suerte.

Ahora que voy buscando ese perdido
recuerdo de una infancia que se ha ido
sin dejar más vestigios que su muerte.

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