martes 17 de marzo de 2009

"Tiempos de soledad" ya tiene su blog

"Tiempos de soledad", libro de mi autoría que verá la luz en pocas semanas, ya tiene su blog con anticipos: http://tiemposdesoledad2009.blogspot.com/

lunes 2 de marzo de 2009

Cuestión de alma

Por Marcelo Galliano

Hace unos años tuve noticias de la obra de Roberto Assagioli. En ese entonces –como tantas veces en mi vida- yo estaba empantanado profesionalmente, e inmerso en una búsqueda personal que -afortunadamente, deberé decir- todavía prosigue.El descubrimiento fue en un tedioso seminario sobre psicosíntesis. La charla me pareció aburrida, mal contada, redundante en cuestiones que yo ya conocía y que, a esa altura, poco me interesaban: comienzos del psicoanálisis, la Zurich Freud Society, Maslow y la psicología transpersonal.Dispuesto a irme, decidí esperar el intervalo, quizá por respeto, tal vez por algún extraño motivo que aún intento descifrar. Fue cuando la disertante, quizá consciente del grado de futilidad de todo lo que había dicho, decidió hablar de un veneciano que un viernes, en Viena, le dijo a Sigmund Freud: “Disculpe maestro, pero yo soy italiano, a mi gusto a su teoría le falta el alma.”Quise saber más de este hombre. La mujer me aseguró que no existía bibliografía, que no había dejado libros escritos. Quienes me conocen saben que, darme un no a mí, es invitarme a provocar el sí…Decidí recorrer las cientos de bateas conocidas (Sí, puedo escribir mi autobiografía con las librerías y disquerías que frecuenté desde que tengo uso de razón). Nada hallé en ellas. El mercado editorial sudamericano parecía ignorar a este hombre que –como sabría después- había muerto en 1974 (cuando yo tenía sólo 3 años).En el catálogo de una editorial española di con un libro supuestamente de su autoría, pero quizá armado apócrifamente con escritos sueltos. El hallazgo, aunque pobre, alegró mi temperamento de terco. Elegí abandonar la bibliografía psi y centrarme en literatura espiritual (Siempre intuí que mucho de la psicología transpersonal se inspira en la teosofía. El lector de este artículo puede consultar los cuatro tomos de “La doctrina secreta” de Helena Blavatsky; están en castellano)Algo se insinuaba en algunos textos esotéricos del trabajo de este hombre cuyos últimos años fueron ignorados por los cenáculos académicos. Como era de suponer, su destino fue la India.Di con otros escritos que me revelaron su amistad con Ospensky, con Crocce, con Tagore (uno de mis poetas esenciales). Se afirma también que se convirtió al Budismo, iniciado por el mismo Djwhal Khul -de este casi secreto maestro tibetano poco y nada se sabe, ni siquiera el año exacto de su muerte; si es que murió…Assagioli creía en un alma inmortal; quizá de aquellas intuiciones derivaron otras muy promovidas teorías actuales: la terapia de vidas pasadas, la convicción de que algo nuestro subsiste a través de siglos y con diferentes ropajes de carne y hueso; que el viaje es interminable, y que no quedarán cuestiones por saldar con nadie.Posiblemente el grado de improbabilidad de estas teorías es directamente proporcional a la belleza de sus enunciados. Quizá las pronuncio porque mi afán literario excede la preocupación histórica y el empirismo científico.Eso sí, de haber conocido a ese hombre que se levantó de esa mesa en Viena, le hubiera preguntado si encontró el alma. Acaso le hubiese consultado si yo también tengo una.
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