Por Marcelo Galliano
Con los ojos repletos de fragancias me miras
y en los aromas vivos de vapor y canela
mi enamorado olfato se envalentona y vuela
a tu sabrosa boca que deseándola admira.
Yo que ando correteando por tu jardín de hierba
y mis pies saborizo con hojas de verano…,
y sueño dulcemente que tómame tu mano
y me adereza el alma, la mirada y la verba,
yo que voy por la noche penando el gusto insulso
de la nada que acecha fatal en nuestros días
que he esperado llorando del amor un buen pulso
que un azafrán moliera coloreando la vida,
te pido que si llega esa maldita tarde
en que la lluvia inunde mi huerto florecido
y deba irme muy lejos sin gestos, sin alarde,
a ese lugar lejano –ese último destino-,
coseches, en la tierra rebozada de agua,
con tus dedos repletos de Nutura y milagro,
vestida de trabajo - o en una simple enagua-
pimentones y albahacas que surjan en el barro.
Resucítame entonces, invéntame otra suerte
dile al mundo que yo era pura sal, pura dicha,
miéntele como sabes, y quema mi desdicha.
Que no se entere nadie que aquí llegó la muerte.
__________________________
lunes 15 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada